El pasado sábado, Bòbila Aguilera asistimos a la charla: “Actividad ladrillera en El Papiol”, donde cuatro antiguos ladrilleros del municipio, expropietarios de antiguas fábricas de ladrillos locales, explicaron sus inicios en este oficio artesanal y cómo la historia del municipio estuvo ligada a la actividad económica de las ladrilleras y la arcilla.
Los ponentes explicaron su trayectoria, las dificultades de sus inicios, el éxito vivido durante una época gloriosa para el ladrillo y la evolución que experimentaron a lo largo de sus años de actividad, pasando de la artesanía a la mecanización del oficio.
Durante la charla se vivieron momentos muy emotivos debido a los recuerdos de tanta historia compartida, y no se pudo evitar abordar con tristeza un tema de plena actualidad: la crisis del ladrillo, que ha llevado a tantas fábricas a cerrar sus puertas para siempre en los últimos años. Pero, sin duda, uno de los momentos culminantes de la charla fue cuando, al tratar este tema, Josep Aguilera se levantó de la silla y exclamó: “Bueno, veo aquí mucho pesimismo, ¡pero en Bòbila Aguilera todavía resistimos, caramba!”, lo que hizo levantarse en aplausos a todos los presentes en la sala, en reconocimiento a nuestra labor, a los años de oficio, a nuestra firmeza y a nuestra voluntad de seguir manteniendo en el futuro una actividad tan antigua como hermosa a la vez.
Sí, es cierto que la artesanía y el mundo del ladrillo han vivido años difíciles, pero Bòbila Aguilera ha sabido resistir los golpes gracias al trabajo bien hecho y a no perder nunca su esencia puramente artesanal, sello de calidad de la casa. Llegan nuevos aires optimistas que abren las puertas a un renacimiento de la artesanía y a una mayor valoración de lo hecho a mano y en nuestra tierra, tal como ocurre en otros ámbitos como la agricultura (agricultura ecológica) o el consumo de productos de proximidad. ¡Y nosotros, desde Bòbila Aguilera, les damos la bienvenida!

